domingo, 2 de abril de 2017

CARLOS KEEN: Un poblado detenido en el tiempo.



Carlos Keen, es un típico pueblo rural de la pampa húmeda argentina, que ha quedado detenido en el tiempo, al ser desactivado el ramal ferroviario que lo comunicaba con el resto del país. Ideal para pegarse una escapada cuando el estrés está haciendo estragos en nosotros. Ubicada a menos de 90 kilómetros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y a 16 kilómetros de la icónica ciudad de Luján.
Viejas casonas. Festival para cazadores de imágenes
En la actualidad, según datos del censo de 2010, la habitan, permanentemente, unas 400 personas. Pero los fines de semana y feriados cientos de turistas lo visitan ávidos de paz y buena gastronomía.
Apenas ponemos un pie en el pueblo nos invade el silencio, y si es domingo el olor a torta frita nos invade desde los puestos de la feria que funciona al costado de la vieja estación de trenes.
Declarado “bien de interés histórico nacional” desde 200, en él se pueden  apreciar las típicas construcciones de fines del Siglo XIX como la de su Parroquia San Carlos Borromeo.
             Una variedad de restaurantes, parrillas, estancias, cabañas y posadas satisfacen las necesidades de un huésped exigente.

URIBELARREA: Un set de filmación en pleno campo



Uribe, como la llaman los lugareños, es una localidad del Partido de Cañuelas, Provincia de Buenos Aires, a sólo 79 kilómetros de la Ciudad Autónomo de Buenos Aires.
Fundada en 1890, sirvió de escenario natural para numerosas películas, desde Juan Moreira a Evita con Madona, incluida. En su traza urbana, mucho tuvo que ver el arquitecto Pedro Benoit que, entre otras cosas, diseñó su plaza, denominada Centenario, de planta octogonal y la iglesia de Nuestra Señora de Luján, inaugurada el 14 de julio de 1890, donde se puede apreciar características del neogótico.
Nuestra Señora de Luján vista desde la Plaza

En 1892, el pueblo comenzó a ser pujante, cuando comenzó a funcionar la estación de trenes que conectó al poblado con Cañuelas y Lobos.
Su máximo esplendor lo conoció en las décadas de 1950 a 1970 gracias a los tambos que se instalaron en la zona. Luego, poco a poco, como muchos pueblos de la Pampa Húmeda se fue transformando en un fantasma…
Desde el 2000, el pueblo tuvo un nuevo despertar como destino gastronómico y turístico. Hoy encontramos restaurantes, casas de té, cabañas, pequeños hoteles en un ambiente que nos remite a la zona rural pampeana de fines del siglo XIX y principios del XX.
            Uribe, es una fiesta para realizar safaris fotográficos.